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Películas para no dormir

El lapiz del carpintero

1 gritos

Adaptación formal y poco destacable de la excelente y premiada novela de Manuel Rivas. Una demostración de como el amor, la imaginació, la dedicación y la esperezanza pueden hacer llevadero el sufirmiento y la irracionalidad.

Sinopsis

1936. Daniel da Barca (Tristan Ulloa) es un afamado médico santiagués, comprometido con los movimientos obreros de la 2ª República que mantiene una profunda y sincera relación con Marisa Mallo(María Adánez) hija de un enriquecido contrabandista afín a los movimientos fascistas.Añadir Anotación
El alzamiento de las fuerzas fascistas conlleva el encarcelamiento de Daniel y la prohibición de su relación con Marisa. El terror de los ajusticiamientos de los presos, la labor de Daniel como lider de la élite cultural condenada a la carcel y a la muerte por los militares y clérigos y la extraña relación que surge entre el éste y el guardía de prisión Herbal (Luís Tosar) conducen toda la película.Añadir Anotación

Crítica

Puntuación del crítico5
Para aquellos que hemos devorado en su día el libro de Manuel Rivas está película, como suele suceder, fué una gran decepción.

Como es de recivçbo en toda adaptación cinematográfica de una novela muchas de las subtramas, de los diálogos internos y de la evolución íntima de los personajes se pierden sin remedio. Estamos acostumbrados a que pase. Pero en una novela tan interior como "O lapís do carpinteiro" esa carencia se nota más que nunca.Añadir Anotación
Las interpretaciones de Tristán Ulloa y de Maria Adánez en los papeles principales dejan muchísimo que desear. Transmitiendo poca o ninguna emoción, siendo incapaces, quizá por limitación del guión, quizá por la excesiva emotividad de la obra original, de hacer creibles sus personajes. Evidentemente, ese gran actor que es Luís Tosar, y que los gallegos hemos tenido el placer de disfrutar durante muchos años, antes de que saltase al circuito español, acumula todo el peso interpretativo de la cinta, condensando todo el conflicto emocional de su personaje.Añadir Anotación
No citemos a Manquiña, que haga lo que haga despierta la sonrisa, aunque sea interpretando al más retrógrado, facha e iletrado de los personajes es capaz de que el espectador empatice con él.

La película tiene algunas escenas memorables, destacando la misa en la cárcel (que irremediablemente pone los pelos como escarpias y obligó al que escribe a hacer una fuerte labor de autocontención para no levantarse y gritar con los presos) y el cuento del acordeonista y las dos hermanas. ¡Ah! Y la surrealista canción en el patio de la cárcel, he de admitirlo, se me escapa la lagrimilla.Añadir Anotación

La fotografía es excelente, ventajas de rodar en Galiza. Aunque la productora haya intentado desligar la película de su origen gallego, recortando la distribución en el idioma original del libro.

¿Mi recomendación? Como siempre en los casos de novelas adaptadas: Leed el libro si teneis oportunidad y no tendreis necesidad de dedicar hora y media a ver la película.Añadir Anotación
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Gritos 1

Valoración de los ciudadanos: 3.00 puntos

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"Rakel Winchester for president of Spain"

Le dio 3 puntos

Ciudadano dreamers 7944 Judías con tomate desde Barcelona bailando un zapateado, oleeeee Domingo, 21 de Marzo de 2004 a las 15:02

Yo también tuve la oportunidad de leer el libro y luego tuve el desagravio de ver la peli. Lo peor, sin dudarlo, es el descomunal error de casting. Probablemente este sea el peor papel que ha echo Tristán Ulloa hasta la fecha ya que hace una interpretación totalmente plana, mientras que María Adanez parece que pasaba por el plató y se dejo grabar un ratito (exceptuando la escena en la que aparece en el tren con el vestido rojo en la que está sensacional); a María Pujalte la nominaron al Goya por 3 o 4 minutos que sale (en vez de nominarla por su impresionante papel de En la ciudad) en los que no pinta na de na; Nancho Novo tampoco acierta con el papel ni a tiros; y de Anne Igartiguru habría para escribir un libro entero sobretodo por ese "momento monja" en el que Ulloa le arrebata la cofia para verle el pelo rubio (aquí la Igartiguru está patética, no en vano ganó el Godoy a la peor secundaria); menos mal que allí está Luis Tosar para dotar de un poco de veracidad a su personaje porque sino más les valía haber quemado todos los negativos de la peli. Por cierto, la escena en la que los presos cantan es de lo más patético que he visto en mi vida en una peli española, y por culpa de la canción (ni mucho menos) sino porque se nota tanto el playback que da vergüenza ajena, de hay que parezca tan surrealista esa escena porque parece un vodevil de tercera. Resumiendo, haceros un favor y leeros el libro.

Gritar